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Por
CAROL DAMIAN,
Florida International
University,
Miami , Enero 2000
(Continuación)
El
viaje en el tiempo empieza en el siglo XI, la Era del Feudalismo,
que vio la exploración de los océanos del Hemisferio
Nórdico por los Vikingos, el nacimiento de la escolástica
con la fundación de la primera universidad en Bolonia,
la investigación científica temprana y la dominación
de la Iglesia materializada en las Cruzadas contra el mundo
islámico. Celis levanta la espada como una flecha vertical
a favor de las aspiraciones positivas de la era, de la misma
forma que el escudo y el sable fueron levantados en nombre
de la religión en el siglo XII y por generaciones subsiguientes.
Los
rojos dominan el cuadro Siglo XIII, el siguiente siglo, un
comentario deslumbrante de una era de reforma intelectual,
expansión y crueldad. Con la marcha de Genghis Khan
sobre China, seguida por las aventuras de Marco Polo y Luis
IX imponiendo el orden en París, es una época
brillante y dinámica sin igual hasta la llegada del
Renacimiento en el siglo XV.
El
cuadro siglo XV personifica los extremos del Renacimiento,
desde la violencia de la Inquisición hasta los hazañas
marítimas de Cristóbal Colon y el deslumbrante
arte de los maestros renacentistas cuyas teorías científicas
han modificado para siempre la visión con la cual un
pintor ve y recrea el mundo.
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