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Por
CAROL DAMIAN,
Florida International
University,
Miami , Enero 2000
(Continuación)
La
paleta cambia drásticamente para el siglo XVII. El
vivido azul desbordando sobre el Absolutismo de los monarcas
europeos acoplado a los extraordinarios descubrimientos de
Galileo, Isaac Newton y Cervantes, la expansión de
las colonias y la imposición violenta del Koran por
el Califa Omar como libro supremo del mundo oriental. Un amarillo
radiante luce en la celestial belleza del cuadro conmemorando
todas las realizaciones remarcables del siglo, dedicado especialmente
a Iris, la recién fallecida esposa y musa inspiradora
de Pérez Celis.
A
medida que las centurias transcurren las respuestas profundas
del artista se revelan continuamente en sus densas capas de
pintura.
Collage
de telas y sonoros empastes se enriquecen con la incrustación
mágica de fragmentos de naturaleza: ramas y hojas ,
migajas de suelo.
Símbolos
abstractos, círculos y flechas, formas entrelazadas
que transcienden el tiempo y el espacio unen las sensuales
superficies físicas y pagan tributo al eterno ciclo
del universo. Con cada cuadro monumental Pérez Celis
proclama el derecho del arte a remontar vuelo e invadir cualquier
era que pueda atraer la imaginación del artista para
descifrarla, pintarla y reinterpretarla.
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