|
Por
MARIA JOSE HERRERA,
Historiadora
de Arte, Crítica, Curadora
Los comienzos
A mediados de la década del 50 en Buenos Aires, el
panorama plástico se desenvuelve entre diversas versiones
de la geometría posconcreta y la nueva influencia del
Informalismo. A la ortodoxia de los artistas del Arte Concreto,
la había sucedido una etapa de abstracción libre
protagonizada por la llamada Asociación de Arte Nuevo
propulsada por Aldo Pellegrini y Arden Quin. Poco después
irrumpe el Informalismo, una tendencia opuesta tanto a la
estética científica de los concretos como a
otras poéticas tecnológicas que se gestaban
de manera simultánea. Así, la pintura apuntaba
a lo irracional y a la expresión de los aspectos matéricos
de la pintura y sus implicancias existenciales. Esta tendencia
abrió las puertas a prácticas no tradicionales,
como la utilización de desechos y objetos, en su critica
a las posibilidades de una existencia contemporánea
ordenada y previsible.
| (...)
En un momento dado a varios de nosotros nos agrupó
bajo la idea de vanguardia, una nota que salió
en la revista "Lira" del año 1958, escrita
por Rafael Squirru. El estaba formando el Museo de Arte
Moderno, y reunía a ciertas personalidades. Las
llevaba al taller para que nos comprase una obra para
donar al museo. Hubiera sido más fácil para
él, -como hicieron posteriormente otros directores-
pedirle directamente la obra al artista... sobre todo,
a los jóvenes. Pero Squirru estaba armando el museo
y a la vez ayudando al desarrollo del artista. Creo que
en esos años 50, dos puntos clave fueron: por un
lado, la creación del museo que generó a
muchos de los que después quedaron en la historia
del arte argentino, y por la otra, "Ver y Estimar".
Esto no siempre se señala, no obstante haber sido
los verdaderos antecedentes del Di Tella. Pero en si,
mi generación era un conjunto en el que cada uno
aportaba cosas totalmente diferentes. (...) |
Luego
de la Revolución Libertadora de 1955, distintas estrategias
del desarrollismo económico tendieron a la modernización
de la industria y las condiciones de vida en general. La cultura
no fue ajena a esta tendencia. Ya en 1956 se fundaba en Buenos
Aires el Museo de Arte Moderno. (Por favor
pase a la Parte 2)
|