|
Del
pasado existencial a la raiz cultural
"Pérez
Celis es un hombre nuevo", un "intranauta"
señaló el poeta, amigo y futuro colaborador,
Fernando Demaría, en el prólogo a su exposición
en Rubbers (1961). "Pertenece a la avanzada de los que
salimos del pantano y por recién salidos de ese mundo
ameboidal llevamos la subconciencia de nuestro ser colectivo
poblado de formas inorgánicas con sabor antidiluviano"
Bajo
estas ideas, se prepara en 1962, con los auspicios del Museo
de Arte Moderno, la exposición El hombre antes del
Hombre. Exposición de cosas, donde Pérez Celis
participa junto a Marta Minujin, Rubén Santantonín,
Aldo Paparella, Kenneth Kemble, entre otros. La exposición
fue una reunión de distintas tendencias objetualistas
ligadas al Informalismo y la Neofiguración.
Si
el arte como entendía entonces Pérez Celis dependía
en gran medida de la emanación de imágenes del
inconsciente, cuando llega a Lima, no iba a buscar, sino a
encontrar.(3)
| (...)
"Yo procuraba no ver nada concretamente americano
-señala- que se superpusiera a mi propia imagen
de América. Entonces para tener una imagen directa,
fui al Perú en 1963". (...) |
Instalado
en la capital peruana por casi dos años, expuso en
el Instituto de Arte Contemporáneo de Lima, equivalente
andino al moderno Instituto Di Tella. Se relacionó
con otros artistas de su generación que, como Fernando
de Szyszlo, entroncaban lo antiguo con lo nuevo como evidencia
de identidad regional.
|