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La
experiencia gráfica
(...)
Conocí a Guido Di Tella, cuando todavía no funcionaba
el Instituto, pero si tenía su fábrica. Recuerdo
que no sólo me compró una obra sino que me dio
mi primer trabajo. Esto realmente me tranquilizó y
permitió seguir pintando, lo que era mi obsesión.
A los 18 años estaba recién casado, ya tenía
obligaciones y gracias a Squirru y a Guido Di Tella, pude
continuar con lo mío. Porque cuando regresé
de Montevideo en el 61, trabajé en Agens, la agencia
de publicidad de los Di Tella. Desde afuera trabajaban Rómulo
Macció, Ronald Shakespear y Juan Carlos Distéfano,
después diseñador del instituto. Yo fui el primer
dibujante que entró en la agencia, y recuerdo que sabía
muy poco de publicidad aunque tenía, evidentemente,
pasta para el diseño gráfico. Fue un momento
de renovación de la gráfica y seguro que mi
contacto con Rogelio Polesello y Luis Wells, hizo también
que hubiera una influencia de la gráfica en mi obra
de fines de los sesentas (...).
"En
el ambiente plástico porteño el nombre de Pérez
Celis es bien conocido y, pese a su juventud, ya estimado
como real valor; pero en el de la publicidad quizás
no haya trascendido como se merece. Culpamos un poco de esto,
es indudable, al propio Pérez Celis que, volcado hacia
su labor de pintor, grabador y muralista, no dedica a la publicidad
todos sus afanes. Sin embargo, sus trabajos gráficos
(...) tienen jerarquía, buena realización y
se ubican dentro de la línea más moderna de
la propaganda" (8)
(...)
Si, para mí la gráfica siempre fue un hecho
demasiado secundario a tal punto que mientras mis compañeros
se llevaban trabajos a la casa, yo terminaba mi horario y
entonces todo era la pintura. En un momento dado empecé
a pintar en la misma agencia porque conseguí que Guido
me encargara primero, un trabajo para una fábrica y
luego, para otra. Entonces yo iba y en vez de hacer la gráfica
me ponía a pintar. Pero, es evidente que ese era un
momento en que la gráfica empezaba a tener una gran
presencia y de algún modo, el tratamiento de mi obra
estaba más cerca del póster que de la pintura.
Creo que era algo inconsciente... algo que yo absorbía
(...).
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