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Proyecciones
de una trayectoria: pintura+muralismo+diseño
Nuestra
hipótesis de trabajo es que en torno al fenómeno
Pérez Celis hay un plus inmanente, difícil de
definir, que implica a su pintura, pero la trasciende. Posiblemente
su secreto no sea uno solo, sino que se trate de un conjunto
de razones que han hecho de su persona y su obra esto que
suele denominarse "el pintor más popular de la
Argentina". Razones, además, que no han sido simultáneas
en el tiempo, sino sucesivas, escalonadas.
Las primeras respuestas estarán con seguridad en la
manera en que se fueron labrando su lenguaje y su trayectoria.
Tempranamente Pérez Celis optó por la pintura
como principal medio de expresión, pero no fue el único.
Desde sus comienzos, las breves biografías de sus catálogos
lo definen como "pintor, grabador, diseñador y
muralista". Esto habla de una actividad multifacética
y de una diversidad de prácticas que marcaron casi
desde el principio de su desarrollo ramificaciones fundamentales,
que acompañaron a la pintura. Una de ellas es el muralismo.
Su primer mural fue "Fuerza América", 1962,
en la Avenida Rivadavia al 6140, a continuación uno
para el establecimiento metalúrgico Brousson, 1962,
el del Banco de la Nación de Formosa, 1967, en la fábrica
Alámbrica de Morón, el de Aerolíneas
Argentinas en el Aeropuerto de Ezeiza, los de la Universidad
de Morón, 1994, entre otros, hasta llegar a los célebres
murales Ídolos y Mito y Destino, populares por antonomasia,
para el estadio de Boca Juniors a partir de su remodelación,
inaugurados en 1997.
| Si
bien Pérez Celis se definiría en primer
lugar como un pintor, desde el comienzo su concepción
muralística fue escultórico-arquitectónica.
Es decir, que su interés ha sido siempre el de
integrar la obra mural al espacio que la rodea y, al mismo
tiempo, se ha dejado inspirar por cada lugar circundante.
Esta modalidad fue una adquisición que Pérez
Celis hizo para su acervo en aquellos primeros años
60. |
En
ese período muchos artistas se encontraban en un momento
de experimentación y de emerger de los medios tradicionales.
Una de esas vertientes fue la salida del espacio bidimensional
del cuadro hacia el espacio exterior. Fue una de las soluciones
que encontraron algunos de los artistas informalistas, tal
el caso de Luis Wells, quien comenzó por relieves en
madera y culminó hacia 1965 con relieves murales en
los interiores de viviendas particulares como la de Osvaldo
Giesso o para exteriores en edificios como el de la esquina
de Libertad y Corrientes.
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